La pequeña aldea de Santa Uxía tiene
un enclave privilegiado. A orillas del embalse del mismo nombre un
puñado de casas, muchas ya abandonadas, gozan de un entorno natural
maravilloso. El embalse de Santa Uxía es el último que retiene al
río Xallas y también el más grande. Encajonado por el Monte Pindo
desde aquí el Xallas desemboca en la espectacular cascada de Ézaro.
La aldea tiene una pequeña iglesia del
siglo XVIII en la que quizás lo más llamativo sea la torre de las
campanas. Casas de gruesos muros y antiguos hórreos son el paisaje
de este pueblo. Dos pequeños perros de uno de los pocos vecinos que
quedan nos salieron al encuentro para saludar a Roi. Uno había sido
atropellado y estaba cojo, pero ese precisamente fue el que nos
acompañó todo el rato. Una casa de turismo rural restaurada
permite alojarse en este lugar en el que el pantano y las originales
formas del Monte Pindo presiden cada rincón. Un lugar donde la
tranquilidad reina en cada piedra de esta aldea escondida en uno de
los paisajes más bellos de Galicia.