Se podría decir que Puente la Reina es
un pueblo nacido por y para el Camino de Santiago. Un albergue de
peregrinos a la entrada del pueblo da la bienvenida al viajero. La iglesia del Crucifijo, unida al antiguo hospital de peregrinos por un
arco-pórtico, fue fundada por los Caballeros de la Orden del Temple.
Vale la pena detenerse a contemplar su bella portada del siglo XIII.
Continuando por la calle Mayor, encontramos a la derecha la iglesia
de Santiago, con dos portadas románicas. Llegamos temprano al pueblo,
que se estaba preparando para sus fiestas y pudimos comprobar como se
vallaban muchas calles con tablones de madera, pues se iba a celebrar
un encierro por el casco urbano. Numerosos bares y tiendas dan todos
los servicios a los peregrinos, a los que vimos salir en un buen
número para iniciar su etapa diaria que los acabará llevando a
Santiago. La calle Mayor acaba desembocando en el maravilloso puente
románico que da nombre la villa y que es paso obligado de los
peregrinos para cruzar el río Arga. La sola presencia del puente ya
hace merecedora la visita a Puente la Reina. El tránsito de
caminantes jacobeos por él es casi incesante a lo largo de sus 110
metros de largo y 4 de ancho. Antiguamente había hornacinas con
imágenes de santos para la devoción de los peregrinos y un lugar
destinado a las limosnas que daban los viajeros para los presos de la
cárcel, del que se conserva una inscripción. Con la imagen del
magnífico puente románico reflejada en las aguas del río,
continuamos nuestro viaje por tierras navarras.
martes, 31 de julio de 2012
Puente la Reina. Navarra
Etiquetas:
Camino de Santiago,
pueblos,
viajes fuera de Galicia
lunes, 30 de julio de 2012
Ujué. Navarra
A más de ochocientos metros de altura,
en lo alto de una meseta se alza Ujué, un pueblo de estrechas calles
y pronunciadas cuestas que habla de su pasado medieval. La imagen de
Ujué desde la distancia a medida que te vas acercando es majestuosa.
Su silueta domina el paisaje formando una de las imágenes mas
fotografiadas de Navarra.
Callejeando por su laberíntico trazado
podemos ver sus antiguas casas de piedras y mampostería, todas
arracimadas en torno a la espectacular Iglesia-Fortaleza de Santa
María de Ujué.
Se trata de un templo románico en su origen, aunque
su principal rasgo son sus torres almenadas que le dan un aspecto
defensivo. Después de numerosas reformas es un precioso ejemplo del
gótico navarro. Es monumento nacional desde 1936 y desde allí se
contemplan una magníficas vistas de la ribera navarra.
No hay que
irse de Ujué sin probar las migas de pastor, el plato típico de la
zona y donde las las preparan de manera deliciosa. Iniciamos el
descenso por las piedras centenarias de un pueblo que es visita
obligada para todos los que se acerquen por esta zona.
Ya fuera del
pueblo, por la carretera que nos aleja de él, Ujué vuelve a
mostrarnos su perfil desde lo alto de su atalaya, dándonos así un
último regalo.
Etiquetas:
pueblos,
viajes fuera de Galicia
Suscribirse a:
Entradas (Atom)