Este magnífico dolmen se encuentra en
las cercanías del pueblo de Elvillar, en Álava, y es un sepulcro
colectivo de tipo corredor, que data del neolítico y estuvo en uso
hasta la edad del bronce.
Debe su nombre a una leyenda que
contaba que era la casa de una bruja a la que se oía cantar en la
noche de San Juan.
Descubierto en 1935 por Álvaro
Gortázar ha sido excavado en varias ocasiones, una de ellas por Jose
Miguel Barandiarán. Se hallaron restos de 39 personas, puntas de
flecha en sílex, cuentas de adorno, un ídolo tallado en hueso y un
vaso campaniforme.
El entorno realza aún más si cabe la
belleza de este dolmen, que es de visita obligada por su buen estado
y su espectacularidad.
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