En Galicia hay tradiciones que se viven. Fol Melide es una de ellas. Durante el fin de semana la ciudad gira en torno a la musica tradicional gallega con infinidad de actos y actuaciones musicales. Su sonido mezcla la raíz más pura —gaitas, panderetas, voces crudas— con una actitud casi punk: espontánea, cercana y contagiosa.
Ahí es donde entran los cantos de taberna. Más que una actuación, son un ritual. Grupos de músicos recorren bares y tascas, enlazando canción tras canción mientras el público, que a menudo termina siendo parte activa, acompaña con palmas, coros o simplemente levantando el vaso. No hay distancia entre quien toca y quien escucha. Todo ocurre a ras de suelo, entre risas, vino y esa sensación de comunidad que parece sacada de otro tiempo.
Fol Melide ha sabido recoger ese espíritu y proyectarlo más allá de su origen, recordando que la música tradicional no es una pieza de museo, sino algo vivo, que respira en cada taberna y en cada voz que se anima a cantar.