domingo, 22 de enero de 2017

Castro Candaz. Chantada (Lugo)


Durante estos días y debido al bajo nivel de las aguas del Encoro de Belesar, se puede visitar el impresionante Castro de Candaz, que pasa la mayor parte del tiempo sumergido en sus aguas. Aunque a veces puede verse parte de este antiguo castro y fortaleza medieval, solo cuando el nivel del embalse baja del 25 por ciento es posible acceder a él por un pequeño istmo que lo une a la orilla. 






Es un lujo poder contemplar esta maravilla y es mucha la gente que se acerca hasta aquí para no perder la oportunidad. Después de dejar el coche en el pequeño pueblo de Xillán, un recorrido entre bancales de viñedos, pues estamos ya en la Ribeira Sacra lucense, nos conduce hasta el castro. Las estructuras quedan a la vista y la niebla le confiere aún más si cabe un aire místico, mágico. Uno de esos lugares que parecen sacados de un cuento. Si tenéis ocasión no podéis perderos la visita a una de las joyas ocultas del patrimonio histórico de Galicia. No os arrepentiréis.








domingo, 15 de enero de 2017

Senda botánica del río Mera. O Pino. A Coruña


Hoy recorrimos una parte de esta preciosa ruta fluvial que transcurre pegada al río Mera. En concreto la pequeña parte que va desde Ponte da Pena hasta el área recreativa de A Tarroeira, donde este río se une al Tambre y se puede disfrutar de una piscina y un lugar habilitado para el baño. A lo largo de todo el recorrido diversos paneles nos informan de las diferentes especies vegetales que nos vamos encontrando. La senda discurre por un pequeño camino de pescadores y no reviste especial dificultad. Hay que estar atento siempre y más en esta época del año en que el terreno está muy húmedo para no resbalar, pero a parte de esto y sortear algún tronco caído en el camino el tramo está muy bien habilitado, con algún puente de madera para salvar algún tramo más complicado. El sonido de los pequeños saltos de agua nos acompaña todo el trayecto y el paisaje es precioso. Cada rincón es digno de una fotografía. Nos encontramos restos de antiguos molinos , grandes helechos, robles, alisos y el sonido de las aves que no podemos ver. A pesar de ser un paseo corto, se disfruta muchísimo y aunque estaba nublado, a veces el sol hacía acto de presencia y le daba al bosque una luz mágica. Un paseo para repetir.
 



















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