A orillas del Duero de alza la ciudad de Zamora, quizás una de las grandes desconocidas del interior peninsular. Aunque es famosa por su espléndido románico, su tremendo patrimonio modernista ha sido toda una sorpresa para nosotros. Es una ciudad muy cómoda para pasear, sin grandes distancias y llena de rincones muy hermosos. Su majestuosa catedral románica es la joya de su patrimonio, con su imponente torre cuadrada dominando la ciudad. Callejear y encontrarte algunas de sus preciosas iglesias al girar una esquina es asombroso. Aquí la Semana Santa está muy presente durante todo el año. Si se visita el interior de las iglesias pueden verse algunos de los impresionantes pasos que salen en procesión. Son verdaderas obras de arte. Conocíamos su esplendor medieval, pero nos llamó la atención la cantidad de edificios modernistas que alberga Zamora. Preciosos y la mayoría muy bien conservados e integrados en la arquitectura de la ciudad. Gran parte de este legado se debe a Francesc Ferriol, arquitecto barcelonés discípulo de Lluís Domènech i Montaner. Ferriol fue arquitecto municipal de Zamora a principios del siglo XX y dejó su impronta e influencia en la ciudad. Zamora es perfecta para una escapada de dos o tres días, pues aunque es pequeña tiene mucho que ver. Además tuvimos la gran suerte de visitarla en navidades y poder disfrutar de la enorme tradición belenística de la zona. Especialmente el Belén Napolitano de la catedral, el más bonito que hemos visto nunca. Una ciudad cien por cien recomendable.
martes, 16 de enero de 2024
martes, 12 de septiembre de 2023
Sintra y Palacio da Pena. Portugal.
Sintra y en especial el Palacio Nacional da Pena son unos de los lugares más visitados de Portugal y la verdad es que reúnen merecimientos de sobra para estar entre los principales destinos turísticos del país luso. Enclavado en medio de la sierra el Palacio da Pena es sencillamente asombroso. Residencia de la familia real portuguesa durante el siglo XIX, por su estilo Romántico parece sacado de un cuento. Combina además una mezcla de neogótico, neoislámico y pseudomanuelino, creando un conjunto de formas que de alguna manera se complementa. En el interior pueden visitarse las estancias reales. Las vistas son maravillosas desde cualquier ventana o terraza del palacio. Puede verse el castillo de los moros y más abajo el pueblo de Sintra. Todo el palacio es digno de recrearse y cuando pensabas que habías hecho la mejor foto posible das cuatro pasos y ya tienes otra perspectiva que te hace volver a enfocar y disparar. Un lugar mágico. Al ser residencia real, el propio pueblo fue también residencia de mucha gente acaudalada que seguian a los monarcas allá por donde iban. En las colinas pueden verse multitud de villas y casas señoriales. El Palacio Nacional, el Palacio da Regaleira, el convento de los capuchinos son algunas de las muchísimas cosas que se pueden ver en Sintra. No nos dio tiempo a verlo todo, así que temdremos que volver para seguir conociendo uno de los pueblos más bonitos de Portugal.
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